Cúrcuma contra el cáncer y el hígado graso

Publicado por Admin sábado, 17 de diciembre de 2016

La incidencia de leucemia infantil ha aumentado un 50 por ciento desde 1950 y muchos investigadores sospechan que podría deberse, entre otros factores, a la exposición prenatal y posnatal a contaminantes como el benceno, un carcinógeno presente en los residuos industriales. Afortunadamente, la cúrcuma puede hacer algo al respecto...

En una reciente conferencia sobre la leucemia infantil unos investigadores del Centro Médico de la Universidad de Loyola de Chicago expusieron datos que sugieren que el consumo de alimentos condimentados con cúrcuma podría reducir el riesgo de leucemia infantil. En opinión de estos científicos —que llevan 20 años estudiando la cúrcuma— esta especia puede proteger a los niños frente a los contaminantes ambientales.

También se ha puesto en evidencia que la cúrcuma es capaz de:

• Inhibir la toxicidad de los hidrocarbonos aromáticos policíclicos (HAP), unas sustancias químicas cancerígenas presentes en el medio ambiente. Los HAP también se forman en las carnes, las aves y los pescados, ya sea fritos o asados a la parrilla, a temperaturas superiores a los 177 °C (352 °F).

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• Impedir los daños causados por la radiación ionizante proveniente del sol, los rayos X y otros dispositivos médicos.

• Prevenir la formación de compuestos po-tencialmente cancerígenos presentes en los alimentos procesados y curados.

He aquí un sabroso consejo para mantener un buen estado de salud: para potenciar el efecto protector de esta especia frente a los peligros medioambientales, esparce cúrcuma y pimienta negra sobre los alimentos. 

Se ha demostrado que tanto la curcumina presente en la cúrcuma como la piperina de la pimienta negra combaten las sustancias nocivas de medio ambiente, pero además la piperina potencia la absorción de la curcumina.


El cúrcuma: Guardián del hígado

Prácticamente toda sustancia que se mueve por el organismo recala en el hígado. Cuando funciona a pleno rendimiento, este órgano puede filtrar casi 2 litros (2 cuartos de galón) de sangre por minuto y desarticular toxinas. Sin embargo, ha de soportar muchos abusos: el alcohol, la contaminación, el humo de los cigarrillos, una alimentación deficiente e incluso el estrés pueden pasarle factura y volverlo lento. 


Pero la curcumina puede ayudarte a mantener un hígado saludable de dos modos: potenciando la producción de enzimas que purifican el hígado y estimulan-do el flujo de la bilis, que contribuye a limpiar el hígado y rejuvenecer sus células.

Pero la cúrcuma no solo ayuda al hígado a mantenerse en perfectas condiciones, diversos estudios realizados en Estados Unidos, Finlandia y China sugieren que la cúrcuma es capaz de prevenir la cirrosis etílica y el cáncer de hígado.


La cúrcuma en la cocina

La cúrcuma es la única fuente comestible de curcumina, de modo que es conveniente incorporarla a la alimentación tanto como sea posible. Cocinada posee un sabor suave que recuerda un poco al jengibre y la naranja con un ligero toque a pimienta.

Esta especia es relativamente nueva en la cocina occidental y se usa todavía con mucha moderación; de hecho, lo normal es no haber terminado el bote una vez alcanzada la fecha de caducidad. Pero probablemente esto cambiará cuando te hayas familiarizado con su uso. 

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La cúrcuma cruda resulta demasiado fuerte incluso para los indios; por esta razón siempre la cocinan. Su sabor va suavizándose al cocinarla. Solo has de calentar un poco de aceite en una cacerola, esparcir un poco de cúrcuma y removerla con una cuchara de madera para evitar que se queme. 

En cuestión de segundos, disfrutarás de su perfume deliciosamente aromático y descubrirás por qué los indios aprecian tanto esta especia. La ausencia de fragancia es señal de que ha perdido la frescura.

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