El quiromasaje consiste en presionar, golpear o frotar rítmicamente con las manos algunas zonas del cuerpo para aliviar dolores musculares.
Algunas de las técnicas empleadas en este proceso son los amasamientos, las percusiones, los pellizcos, los roces, las vibraciones o las fricciones, agregando a la función terapéutica el placer y la relajación que siempre acarrea un buen masaje manual.
Este tipo de masaje surgió en los países nórdicos como una alternativa para la reactivación sanguínea en casos de dolencias musculares y para la estimulación eléctrica y energética, así como para oxigenar los tejidos, mejorar la circulación linfática e influir en el sistema nervioso, aumentando el grado de autodefensa del organismo.