Durante más de mil años, el arándano o mirtilo ha sido un remedio tradicional contra los problemas oculares.
Los arándanos contienen antocianósidos, unos antioxidantes naturales que protegen los capilares sanguíneos del ataque de los radicales libres. Los antocianósidos también participan en la regeneración del pigmento de la retina que se necesita para que el ojo se pueda adaptar a la luz.




